Erich von Kraufen y Alí Faraf envían a dos asesinos árabes a obtener una estatuilla robada de la tumba del faraón Ramés III exhibida en el bazar de un anticuario llamado Hassán Morok en El Cairo.

Los dos malhechores logran su objetivo sin mayores dificultades y asesinan al anticuario, pero cuando descubren el mismo símbolo de la estatuilla en un medallón que un pequeño encantador de serpientes, Solín, lleva al cuello e intentan robárselo son detenidos por Kalimán, quien a pesar de todo los deja escapar. Su objetivo es seguirlos para que lo guíen a la guarida de sus jefes, y así cuando los asesinos árabes se unen a una caravana con destino al sur de Egipto, Kalimán y Solín deciden seguirlos.

Eventualmente los malhechores se separan del resto de la caravana, pero durante una noche son asesinados por una tribu de beduinos sin que Kalimán pueda evitarlo. A pesar del asalto, los beduinos no encuentran la estatuilla, y así Kalimán logra recuperarla cuando eventualmente encuentra los cadáveres; pero pierde la pista hacia la persona que encargó el robo.
